
Lo ultra feliz tampoco va conmigo, ¿sabes?
“Sería chévere que contaras más de dónde sacas inspiración para crear en general (sea componer una canción, o crear una imagen, un texto, o lo que sea). Lo pregunto porque siempre he visto cómo se asocia el desorden y el caos o las emociones negativas con el poder crear de las personas, como si solo pudiese venir desde lo más turbio y que siempre ha gestado este mito del artista genio y decadente”.
Vamos allá. Por mucho tiempo tuve la creencia de que tenía que encontrarme en un estado de emociones negativas para así sensibilizarme y poder crear cosas con las cuales pudiera lograr un resultado acertado ante mi apreciación artística.
A día de hoy no puedo compartir este pensamiento.
Es cierto que, estando en proceso creativo, un artista puede encontrarse sentado sin tener nada que decir. De hecho esto me ocurre con frecuencia. Pero pensar en Beethoven me hace recordar que estoy vivo, y que la búsqueda continua de la belleza en la música —o en las cosas— es algo vital, aún cuando no me encuentre en mi mejor posición.
Es aquí cuando se vienen los intentos desesperados —también me ha pasado al estar creando música de Leonora Post Punk—.
Desde luego no es lo más agradable encontrarse en esa posición: no tienes nada qué decir, y te encuentras sentado en una silla, tramando crear arte. Aún así, como te encuentras desmotivado, te obligas a ti mismo a hacer las cosas diferentes: como artistas buscamos nuevas dinámicas, renovamos nuestros procesos, incluso nuestro equipo si nos lo podemos permitir. La idea es hacer algo al respecto para no cruzar los brazos y parar.
Como artistas algunos no queremos detenernos a esperar a que nos llegue el sentimiento, las musas o la inspiración; quizá parece que mis palabras no tienen sentido, porque el arte justo se nutre de sentimientos. Trataré de decirlo un poco mejor: por más incómodo que un artista esté, me parece fundamental hacer el esfuerzo para seguir encontrando —o creando— arte.
Puede ser fastidioso, sin duda, pero cuando los esfuerzos empiezan a rendir frutos es cuando ese sentimiento viene de vuelta y lo acogemos; es entonces cuando nos damos cuenta de que lo que estamos trabajando parece ir cogiendo su propio brillo. Todo por aferrarnos a la constante búsqueda, no a la inspiración.
Esta sería mi respuesta.
Gracias por compartirme esa parte de ti. Me alegra que te hayas animado a retomar tu blog.
Por cierto, tomé esa fotografía a la pintura que me enviaste. Ese es mi monitor. No creas que se ve así en persona, la cámara ha modificado los colores, ja.
