Sí, juego videojuegos

Tú escribes: «Me gustaría saber si juegas videojuegos. En caso de que sí ¿cuál es tu juego favorito y cuál me recomiendas?»

Te respondo: para recomendarte un juego me gustaría conocer un poco tus gustos. No es que sea experto en el tema ni mucho menos, pero parece complicado recomendarte algo sin tener un norte.

En cuanto a si cuál es mi juego favorito: antes lo tenía claro. Mi juego favorito era Starcraft, sin duda. Ahora no lo sé.

En su momento me marcó Bioshock, Bloodborne, y recientemente Persona 5 Royal. Si no los has jugado puedes probar con cualquiera de estos tres. Todos son de distintos géneros.

Y por cierto, cómo lo olvidaba, el último título que disfruté mucho, pero muchísimo, fue Final Fantasy XV. Tengo entendido que el juego fue muy criticado; a mí me pareció increíble.

Una recomendación

https://youtu.be/NYG_w6t88uU?si=2vhOTREGR9MWmRvj

Te recomiendo el disco homónimo de Opera Nuit. Por si no ubicas este proyecto, fue una banda francesa de los ochenta. Lanzaron un álbum completo y otros dos trabajos de corta duración. Espero lo disfrutes.

Una pregunta sobre la huida de uno mismo

Fotografía: Regina Toledo

Me preguntas: «¿Cuál es el mejor lugar para escapar cuando estás huyendo de ti?».

No tengo un lugar físico al cual acudir, pero cuando siento que no quepo en mí mismo tiendo a cambiar de aires. Prefiero el movimiento a quedarme quieto en cama o en cualquier lugar.

También me gusta hacer esta dinámica cuando sufro un estancamiento creativo, creo que caminar o hacer cosas que normalmente no hago me resulta útil.

Gracias por la fotografía. Te deseo mucha fuerza.

La libre interpretación

Me escribes: «Yo quiero saber el contexto de Eternos».

Y un poco más abajo continúas: «Personalmente creo que es una canción de hablar contigo mismo, o así la he interpretado por la depresión. Siento que es como una lucha entre uno mismo cuando dice: «míranos cómo estamos; desfigurados, cansados, podridos en nombre de la vida«. Y siento que el «no te vayas» es como un grito interno de nosotros de la parte que no se quiere ir, y de decirnos: lo siento por las veces que nos hemos lastimado sin creer en nosotros. Algo así».

No tengo nada que agregar.

Para mí la música es un arte de interpretación libre. En cuanto a mi música prefiero que las personas hagan sus propias conexiones y tomen un sentido en base a su experiencia, a su intuición, a su sentir.

Por lo mismo me encanta la música clásica —aunque no me dedique a componerla—: tiene un lenguaje universal, libre de palabra; es todo contemplación .

En el post-punk, por lo contrario, nos encontramos con letras que habitualmente nos siembran dudas, las cuales terminan sacándonos de la preciada contemplación. Esas dudas se gestan en nuestra cabeza, entonces se nos vuelve imposible el no averiguar.

Nos preguntamos: ¿de qué diablos habla esta letra? Entonces llega la hora en la que X canción está sonando, y pasa que nos encontramos prestando más atención al querer descubrir un contexto —el contexto en el que se escribió tal canción—, porque ahora, como si se tratara de una fuga indeseada, una parte de nuestra mente se encuentra priorizando en resolver esa duda, en lugar de simplemente limitarnos a contemplar.

Sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo pero, cuando abordamos una obra artística, me parece mucho más apasionante sumergirte en tu creatividad o intuición humana —sin importar si te dedicas o si no te dedicas a hacer arte—, para así encontrar nuevas posibilidades ante todo aquello que no nos está quedando claro.

Esto es arte, y desde mi punto de vista, lo que tú estás interpretando, eso es lo que es.

«¿Qué es ser raro?».

Me preguntas esto: «¿Tú eres o te consideras raro? A mí me pasa que me dicen que soy raro o extraño pero yo no me considero a mí mismo raro». «¿Tú crees que ser raro depende de ti o de como te ven los demás?».

Te comparto lo que pienso. Para poder medir un grado de rareza tiene que haber comparaciones. Es decir, la rareza se mide en base a una media, partiendo como referencia de lo que es más común o habitual.

Pero también está en ti decidir desde dónde vas a medir tu rareza: si lo harás partiendo del mundo exterior (lo que está más allá de tu piel), o si lo harás partiendo de tu ser interior (lo que está dentro de tu piel, como tus ideas, tus pensamientos, tus propias costumbres, etc).

Respondiendo a tu primera pregunta, claro, siempre me he considerado raro. Sin embargo también me he visto en situaciones en las que ciertas cosas me resultan bastante normales, mientras que para los demás son súper extrañas. 

Por eso tal vez sirva tomar en cuanta que ser raro, o hacer cosas raras, va a depender de tu punto de partida: ten presente si la rareza la estás midiendo desde la generalidad o desde tu propia individualidad.

Sobre la inspiración

Obra de Zdzisław Beksiński en mi monitor

Lo ultra feliz tampoco va conmigo, ¿sabes?

Sería chévere que contaras más de dónde sacas inspiración para crear en general (sea componer una canción, o crear una imagen, un texto, o lo que sea). Lo pregunto porque siempre he visto cómo se asocia el desorden y el caos o las emociones negativas con el poder crear de las personas, como si solo pudiese venir desde lo más turbio y que siempre ha gestado este mito del artista genio y decadente”.

Vamos allá. Por mucho tiempo tuve la creencia de que tenía que encontrarme en un estado de emociones negativas para así sensibilizarme y poder crear cosas con las cuales pudiera lograr un resultado acertado ante mi apreciación artística.

A día de hoy no puedo compartir este pensamiento.

Es cierto que, estando en proceso creativo, un artista puede encontrarse sentado sin tener nada que decir. De hecho esto me ocurre con frecuencia. Pero pensar en Beethoven me hace recordar que estoy vivo, y que la búsqueda continua de la belleza en la música —o en las cosas— es algo vital, aún cuando no me encuentre en mi mejor posición.

Es aquí cuando se vienen los intentos desesperados —también me ha pasado al estar creando música de Leonora Post Punk—.

Desde luego no es lo más agradable encontrarse en esa posición: no tienes nada qué decir, y te encuentras sentado en una silla, tramando crear arte. Aún así, como te encuentras desmotivado, te obligas a ti mismo a hacer las cosas diferentes: como artistas buscamos nuevas dinámicas, renovamos nuestros procesos, incluso nuestro equipo si nos lo podemos permitir. La idea es hacer algo al respecto para no cruzar los brazos y parar.

Como artistas algunos no queremos detenernos a esperar a que nos llegue el sentimiento, las musas o la inspiración; quizá parece que mis palabras no tienen sentido, porque el arte justo se nutre de sentimientos. Trataré de decirlo un poco mejor: por más incómodo que un artista esté, me parece fundamental hacer el esfuerzo para seguir encontrando —o creando— arte.

Puede ser fastidioso, sin duda, pero cuando los esfuerzos empiezan a rendir frutos es cuando ese sentimiento viene de vuelta y lo acogemos; es entonces cuando nos damos cuenta de que lo que estamos trabajando parece ir cogiendo su propio brillo. Todo por aferrarnos a la constante búsqueda, no a la inspiración.

Esta sería mi respuesta.

Gracias por compartirme esa parte de ti. Me alegra que te hayas animado a retomar tu blog.

Por cierto, tomé esa fotografía a la pintura que me enviaste. Ese es mi monitor. No creas que se ve así en persona, la cámara ha modificado los colores, ja.

Un poco más cerca

Comenzar este blog me ha permitido conocer cosas que te molestan, oyente mío. Y tú también has conocido cosas de mí. Eso parece que nos está permitiendo sentirnos un poco más cerca.

Dime una cosa: ¿De qué te gustaría que habláramos en las siguientes entradas? Si quieres que sigamos con esta dinámica escribe las preguntas o temáticas que te gustaría abordar a leonorapostpunk@gmail.com 

Te leeré y a su debido tiempo te responderé.

Por cierto, también puedes enviar fotografías de tu autoría para alimentar mi blog. Si lo haces no olvides dejar los créditos. En cuanto a la temática de las fotos no importa, envíame lo que quieras.

Hasta mañana.

La importancia de descubrir nuestras mejores habilidades

Me preguntas: «¿Cómo lograr hacer algo bueno con lo que te gusta cuando no hay tiempo para hacer lo que te gusta?».

Tomando en cuenta el contexto de lo que has escrito anteriormente, no lo sé. El tiempo es limitado. Todo lo bueno requiere de tiempo y dedicación. Supongo que deberíamos priorizar en cuanto a esas cosas que para nosotros son cruciales o más importantes e ir discerniendo sin caer en el autoengaño.

Es común que nos apasione algo que admiramos. Pero en el intento de sumergirnos en determinada actividad o tema también es habitual que descubramos no estar hechos para eso. Si me lo preguntas, es mejor que sea así.

Si no estás teniendo mucho tiempo para hacer lo que te gusta puede ser que se esté tratando de algo ilusorio, perdóname que lo diga así; podría ser que no lo has probado a profundidad. Digo esto porque hacer lo que te gusta —entendiendo que es hacer lo que más te gusta— en mi mundo es como las adicciones: si no hay tiempo uno se las ingenia y hace todo por encontrar ese tiempo.

Aún así asumo que, de manera natural, los humanos no podemos tener las mismas vivencias en común ni podemos estar bajo las mismas condiciones el uno con el otro. Cada uno se encuentra sobre sus propios pies; cada uno tiene su propio cerebro. Realmente puede ser que en estos momentos estás en un imposible de hacer lo que te gusta.

Si esto es así, te diré que en ocasiones toca fregarnos. Y como consecuencia también en muchas ocasiones nos funciona atender las cosas que no nos gustan. Es raro, parece contradictorio; no puedo quitar crédito a el no hacer lo que nos gusta, pues a su tiempo esas cosas que no nos gustan terminan siendo herramientas clave.

No estoy de acuerdo con la idea de haz todo para cumplir tus sueños. No es lo que me haz preguntado ni siquiera mencionado, pero vamos, ya llegué hasta acá: esas ideas me parecen un poco tontas, ¿sabes?

Aún con ello considero fundamental someternos a pruebas constantes para tratar de descubrir nuestras mejores habilidades. Nuestras mejores habilidades sirven para desenvolvernos mejor en este terreno; creo que descubrirlas puede ser incluso más gratificante que hacer lo que te gusta.

Mi música en el cine

Me preguntas: «¿Tu música ya aparece en cortometrajes o en teatro?»

Sí, ya ha aparecido en cine. En teatro no, según tengo entendido.

Topé por primera vez música de Leonora Post Punk en Witchcraft, un cortometraje independiente de cine mudo, dirigido por Jose Alcantar. Montaron unos segunditos del tema Insomnio. Fue una aparición muy escueta de mi música, aún así se sintió lindo.

Posteriormente recibí una propuesta para colaborar en Harvey, una película estadounidense. Sería co-dirigida por Johnny Alonso y Ranelle Golden.

Te la he dejado por aquí. Por cierto, ¡apenas ayer la subieron a YouTube!

La ira activa

Fotografía: Mauricio Saint / @brokendollstudio

Te molesta molestarte. Por lo que leo, veo que estás haciendo algo para atender tu situación. Yo no doy terapias ni nada parecido, no tengo autoridad para darte ningún tipo de consejo. Aún así quiero expresarte mi gusto por saber que estás haciendo algo al respecto.

Me comentas: «He tenido que aprender a dividir mi “consciencia” en dos: Mi yo en piloto automático y mi yo policía que revisa palabra por palabra y pensamiento por pensamiento en busca de corregir mis iras y mis molestias cuestionables».

Probablemente antes no lo notabas: ahora un grado de tu consciencia está al acecho. Esto cuesta esfuerzo, sin duda, pero recuerda que los esfuerzos —en múltiples ocasiones— rinden frutos.

Me ha encantado leerte. Muchas gracias por compartirme tu experiencia.