El ghosting

«Odio que la gente por más que esté ocupada no pueda ni aunque sea responder con un me gusta o un ‘luego respondo‘».

Esto me pone a pensar demasiado: los humanos somos despistados, somos dispersos. Pero también podemos quedarnos sin escribir para no entrar en mayores conflictos, para no hacer más daño a alguien o para que ese alguien ya no nos dañe más.

Cada acto tiene una reacción. En lo personal no creo que existan demasiadas razones para justificar el ghosting. El daño que se hace con el silencio puede escalar a un nivel superior. Sin duda a los humanos nos pegan en el orgullo cuando no recibimos una respuesta esperada, pero seguro hay algo más. No únicamente nos pegan en el orgullo; en ocasiones ese silencio se queda alimentando gota a gota nuestra retorcida imaginación. Ese silencio nos va carcomiendo la calma lentamente. Supongo que eso es un verdadero problema en nuestra sociedad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *