Es curioso. Ayer me sumergí en pensamiento con el tema del ghosting: terminé expresando que pocas razones podrían justificar este fenómeno.
«A mí en lo personal me molesta mucho que el mundo subestima el silencio y que el no tener mucho que decir sea visto como algo negativo socialmente. Es entendible que suceda eso porque estamos en una época hiper conectada en la que todos tienen un mensaje y comunicarse de manera genuina es imposible entre tanto ruido».
Ahora con tus palabras encuentro una óptica diferente en cuanto a la decisión de guardar silencio —que no precisamente consiste en hacer ghosting, aunque el ghosting, según el caso, también podría caber aquí—.
«Creo que ahora es el tiempo en la historia humana en el que menos ha habido espacio para la introspección y esto se ve reflejado en la mala escucha porque es muy difícil verse en el otro si uno no se ha visto a sí mismo».
No podemos empatizar con los demás hasta que la experiencia se nos manifiesta con una situación similar a la que los demás han vivido.
De modo que, si no somos capaces de conocernos a nosotros mismos, estaremos en problemas —y es aquí donde viene lo más difícil—: no conocemos las respuestas ni las soluciones a una cantidad que parece ser infinita de conflictos. Tal parece que estamos demasiado fregados. Como humanos es muy fácil perdernos: la vida individual no nos alcanza para conocernos a nosotros mismos —aún en el caso hipotético de que dedicáramos gran parte de nuestro tiempo haciendo introspección—. Pero vamos al tema del silencio.
Por lo que entiendo el silencio —o la recepción de pocas palabras— puede ser parte de un proceso introspectivo, de una contemplación, de una personalidad o incluso de un deleite individual, y sin lugar a dudas estos puntos son muy humanos.
Sin embargo —con el tema de ayer— no puedo ignorar que las acciones tienen consecuencias, y esas consecuencias de silencios puntuales es lo que lamentablemente afecta a los individuos de nuestra sociedad vertiginosa.
Creo que nos haría bien aprender a identificar más sobre los tipos de silencio.
Gracias por escribirme.

