Qué fastidio

He estado postergando lanzamientos por diversas razones. Si lo analizo a conciencia creo que el motivo principal de este fenómeno se debe a que no me gusta autoproducir mi música.

Tengo algunos años soñando con trabajar coordinado con un productor que comprenda el sonido que tengo en mente.

Sin duda estas ideas de no querer autoproducir, mas que aportar me han estado retrasando en los lanzamientos de Leonora Post Punk. Es absurdo que el Respiro Tour ya terminó —la parte 1 y la parte 2— y que el Respiro EP hasta la fecha no se haya lanzado. Ya hasta salí de gira por sudamérica tocando las canciones de este EP sin haberlo lanzado. Les debo una disculpa a mis oyentes.

Quiero que sepan que tengo mucha música compuesta. Es lamentable que esté sin salir a luz, empolvándose, todo por anhelar un sonido que soy incapaz de conseguir en casa. 

Hoy algo me dice que todo esto es tan absurdo como preferir no salir a una fiesta por no haber conseguido el traje que tenías en mente. Hay cosas que no esperan. Lo he estado haciendo muy mal, y sinceramente ya me aburrí.

Sería justo sacar lanzamientos constantes, autoproducidos, sin verlos como obras definitivas. Quizá mas adelante, como lo hacen en la música clásica, podría reinterpretar algunos temas. Y habiendo dejado esta posibilidad abierta tal vez sea más llevaderp lanzar nueva música.

Así que, bueno, si en un futuro reversiono algunas canciones o toda la discografía de Leonora Post Punk, les pediré que traten de disfrutarlo conmigo.

El calor

El calor mata gente. Fatiga y malhumora, te hace sudar, sentirte sucio. No te permite vestirte como quieres. También el calor limita tus planes de salida. El calor es asfixiante.

En la ciudad donde vivo la gente suele tomar cervezas sacadas de la hielera, esto quiere decir que si alguien va a comprar cerveza y no hay hielo, es casi seguro que no comprará en ese lugar.

Esto me recuerda que no todo lo que proviene del calor es malo. Al combatirlo con cerveza helada puede aportar diversión. Uno puede terminar en la playa o en algún lugar con sus amigos, muriendo de risa.

Tuve mi banda de black metal

A ti te gusta el heavy metal, la cultura del metal. Ahora que lo dices, te comparto que a mí también me gusta: escuché muchos estilos de metal cuando iba en la secundaria. Pero me marcó uno en particular: el black metal. En aquel entonces también tuve mi banda de black metal. Hacíamos música inédita, yo tocaba la guitarra. Era grandioso ser adolescente y tocar en lugares a los que por cuestiones legales no podía tener acceso. Esa etapa para mí fue algo muy grande en su momento.

Me complace que, pese a que el post punk no te apasiona, puedas disfrutar las líneas de bajo de mis canciones. Te agradezco que me lo compartas.

Yo también extraño a Milka y a Efrén. Me encantaría, quizá más adelante…

El rechazo al silencio

Es curioso. Ayer me sumergí en pensamiento con el tema del ghosting: terminé expresando que pocas razones podrían justificar este fenómeno.

«A mí en lo personal me molesta mucho que el mundo subestima el silencio y que el no tener mucho que decir sea visto como algo negativo socialmente. Es entendible que suceda eso porque estamos en una época hiper conectada en la que todos tienen un mensaje y comunicarse de manera genuina es imposible entre tanto ruido».

Ahora con tus palabras encuentro una óptica diferente en cuanto a la decisión de guardar silencio —que no precisamente consiste en hacer ghosting, aunque el ghosting, según el caso, también podría caber aquí—.

«Creo que ahora es el tiempo en la historia humana en el que menos ha habido espacio para la introspección y esto se ve reflejado en la mala escucha porque es muy difícil verse en el otro si uno no se ha visto a sí mismo».

No podemos empatizar con los demás hasta que la experiencia se nos manifiesta con una situación similar a la que los demás han vivido.

De modo que, si no somos capaces de conocernos a nosotros mismos, estaremos en problemas —y es aquí donde viene lo más difícil—: no conocemos las respuestas ni las soluciones a una cantidad que parece ser infinita de conflictos. Tal parece que estamos demasiado fregados. Como humanos es muy fácil perdernos: la vida individual no nos alcanza para conocernos a nosotros mismos —aún en el caso hipotético de que dedicáramos gran parte de nuestro tiempo haciendo introspección—. Pero vamos al tema del silencio.

Por lo que entiendo el silencio —o la recepción de pocas palabras— puede ser parte de un proceso introspectivo, de una contemplación, de una personalidad o incluso de un deleite individual, y sin lugar a dudas estos puntos son muy humanos.

Sin embargo —con el tema de ayer— no puedo ignorar que las acciones tienen consecuencias, y esas consecuencias de silencios puntuales es lo que lamentablemente afecta a los individuos de nuestra sociedad vertiginosa.

Creo que nos haría bien aprender a identificar más sobre los tipos de silencio.

Gracias por escribirme.

El ghosting

«Odio que la gente por más que esté ocupada no pueda ni aunque sea responder con un me gusta o un ‘luego respondo‘».

Esto me pone a pensar demasiado: los humanos somos despistados, somos dispersos. Pero también podemos quedarnos sin escribir para no entrar en mayores conflictos, para no hacer más daño a alguien o para que ese alguien ya no nos dañe más.

Cada acto tiene una reacción. En lo personal no creo que existan demasiadas razones para justificar el ghosting. El daño que se hace con el silencio puede escalar a un nivel superior. Sin duda a los humanos nos pegan en el orgullo cuando no recibimos una respuesta esperada, pero seguro hay algo más. No únicamente nos pegan en el orgullo; en ocasiones ese silencio se queda alimentando gota a gota nuestra retorcida imaginación. Ese silencio nos va carcomiendo la calma lentamente. Supongo que eso es un verdadero problema en nuestra sociedad.

Luna

¡Happy Halloween!

Hace exactamente tres años publiqué Luna. Quiero comparte que para hacer el lyric video busqué una fotografía de una luna llena en google para imprimirla. La imprimí en pedazos, en varias hojas con la intención de armar una luna grande y pegarla sobre una manta negra. Tenía pensando hacer un video elaborado, es por ello que quería que estuviera de fondo una luna muy grande. En fin, esta luna la terminé grabando en un cuadro fijo, sin ningún tipo de variación.

Después salí esa noche a ver la luna y la vi llena. Aún así no me lo creí y consulté el calendario lunar: en efecto, esa misma noche, 31 de octubre de 2020, cuando publiqué Luna, fue un Halloween de luna llena.

Las cámaras

Si no te gustan las cámaras deberá ser muy difícil ser patinador y estar expuesto constantemente a ellas. Nunca lo había pensado. Los músicos tenemos la comodidad de practicar a puerta cerrada; nos preparamos cómodamente, y por lo regular es hasta el día en el que hay una presentación cuando las cámaras nos están apuntando. Pero ustedes, los patinadores, vamos, qué difícil; el nivel de esa presión extra lo tienen desde un inicio, tras estar siendo expuestos en sus prácticas al aire libre. Te deseo mucha fuerza.

Los cambios de planes abruptamente

Si no te quieres enojar con facilidad —ya que esto te molesta— creo que puedes trabajarlo. Sin embargo, como humanos todos llegamos a tener días difíciles, eso nos pone en una posición vulnerable; podemos llegar a enojarnos como un rayo en determinados momentos.

Me llama la atención que te irrite los cambios de planes abruptamente. Esto, ahora en menor medida, ha sido un fenómeno constante en mi vida. Uno cuando hace cambio de planes por lo regular afecta a su entorno. Con ello también se pierde la continuidad a objetivos y proyectos, pero pueden surgir nuevas ilusiones, abrirse nuevas brechas o puede permitirte descubrir otras rutas a destinos más interesantes.

¿Sabes?, yo tampoco puedo con el positivismo en abundancia.

Las mentiras

Las mentiras son amargas. Aún así me gustaría tener ese instinto casi paranormal que tienes para detectar cuando te mienten.

Hace tiempo me interesé por la audiofilia. Compré unas bocinas usadas en Mercado Libre con toda ilusión. El vendedor apuntaba en la descripción que estaban en muy buen estado y que los detalles de la bocina eran únicamente estéticos. Cuando llegaron las conecté apresurado para oírlas, y oh decepción. Sonaban terrible. ¡Estaban rotas!